domingo, 18 de agosto de 2019

Viaje a Suiza - Parte 3

Sábado, 3 de agosto.
Pues para variar un poco, hoy vamos a hacer ¡¡otra ruta!! que ara eso estamos en el paraíso de las rutas. Esta vez sí que hemos mirado y vamos a hacer una ruta tranqui. :D. Bueno, salimos de Zermatt, otra vez, con lo que tenemos que coger el tren otra vez, sí o sí, porque en Zermatt,...aunque no lo hayamos dicho, tiene prohibido circular a cualquier vehículo que no sea eléctrico.

Salimos del mismo pueblo, y salimos muy bien, se gana altura, muy rápido al principio, pero luego se tranquiliza. Una ruta en la que se ve el Matterhorn, ¡todo el día! es auténticamente fantástico.

Pasamos por una zona de embalses, y cruzamos por un puente para cambiar el lado del valle. Comemos tranquilamente, en una estación de teleférico. Es una zona en la que hay muchos trabajos hidráulicos de presas, incluso que no se ven.




Volvemos tranquilamente, a Zermatt...y de nuevo al camping. Nada de cansancio esta vez. Un auténtico paseo.

Coque se compra un peluche.

Y despedimos nuestra estancia juntos con una auténtica barbacoa Cano.

Mañana tocan despedidas.

Domingo, 4 de agosto.
Día de despedidas. Los Cano, se van a los Pirineos, mientras que nosotros seguimos en los Alpes, aunque nos vamos también de Suiza, ya que se nos hace un poco cuesta arriba por caro. Sin duda, nos quedan un montón de cosas por ver aquí, pero la presión del precio de los campings, y del precio de la comida, nos hace salir.

Después de muchos besos y abrazos, nos vamos con mucho cuidado todos; Salimos con la idea de irnos hacia Italia por el Simplon Pass que tiene un nombre de mucha risa, pero es un paso bastante alto.

Durante el viaje vamos siempre mirando la temperatura, pero no tenemos ningún problema con ella. Hay mucho ambiente por la carretera, con todo tipo de coches, motos y autobuses subiendo y bajando turistas. Se nos quedan las ganas de explorar un poco por la zona alta del puerto, pero decididamente, nos tiramos para abajo porque tenemos muchas ganas de llegar a Italia.

La idea es llegar al camping Mombarone, que lo tenía apuntado de otros viajes, y nos queda bastante a mano. Cuando llegamos allí, se nos cayó un poco el alma a los pies. El camping está situado a los pies de Aosta, donde todavía aprieta el calor, pero ya no mucho. El caso es que el camping, es un poco...digamos peculiar. Tiene un montón de usuarios fijos (cebolletas) que tienden a interactuar con el nuevo...digamos porque están aburridos y es una atracción.

Que si no aparques aquí, que si mueves el coche, que si ojo con la manguera, ¡¡qué rollo!! Nos vamos mañana mismo. Definitivamente, es un gran camping, pero está un poco echado a perder por los fijos. Los chavales se bañan en la piscina porque en cuanto perdimos un poco la altura de Suiza, se nos vienen los 35ºC otra vez.

El caso es que nos tomamos las cosas con calma, y decidimos dar un pequeño paseo alrededor del pueblo (minúsculo, Torredaniele) y cenar tranquilamente. Pero no podíamos cenar otra cosa que no fuera pizza, así que tiramos un poco de Tripadvisor, y apareció la MagnaRosa, que nos hizo unas pizzas espectaculares. Sin duda, un reparador del espíritu. Deliciosas, y pagamos 50€ por todo, con bebidas y postres.

Lunes, 5 de agosto.
Día de salir para las montañas. Recogemos rápidamente del camping Mombarone, y nos vamos más arriba de Aosta. La subida, espectacularmente fácil y rápida. Hay carretera y autopista, pero no nos lo pensamos llevando la caravana. Nos vamos por la autopista. Y mejor. Casi no se nota la subida de más de 700 de desnivel.

Pasamos Aosta, seguimos a Cormayeur, y por fin, justo después, entramos en Val Veny, que según nos metemos en el cruce, nos damos cuenta que se trata de una zona menos explotada turísticamente, dado que no tiene las mismas infraestructuras que el resto. Por un lado, un cruce de un puente muy estrecho, que pasamos sin mayores problemas, y luego un cartel que dice que si vas con caravana a uno de los tres camping que hay...que si quieres te la suben con un 4x4. Bueno, allá vamos. Efectivamente, es una subida importante, desde 800msnm hasta 1640 donde estaba nuestro camping. Subidas de más del 15%, sobre una carretera estrecha, pero pasamos perfectamente con el Passat. Sin problemas en absoluto. Entramos en el camping, el Aiguille Noire;  check-in muy rápido y nos colocan casi en la entrada, que nos parece muy bien. Dentro del camping, aunque gestionado por otras personas, hay un par de restaurantes, en donde dan...¡¡pizza!! respuesta correcta.

Montamos todo el campamento y no podemos resistirnos, nos vamos a por una pizza, que nos hace buena falta. Deliciosas, como no podía ser de otra manera.

La tarde la pasamos tranquila, viendo el valle. Los chavales no se quisieron meter en la piscina que no tenía mala pinta. Hace fresco al final del día y tenemos que poner la calefacción un poco.

Cenamos en la caravana y caen algunas gotas, pero nada importante. Mañana, el día de la ruta, tendremos buen tiempo. La ruta, sale del camping. :)

Noche de ver algunas estrellas. El camping casi no tiene luz.

Martes, 6 de agosto.
Nos levantamos, desayunos fuertes, recoger el "pane" encargado, y nos vamos a hacer la ruta de los tres refugios.

La salida, según empezamos, super dura. Con muchísimo desnivel inicial, pero eso es bueno, porque así ya lo tenemos subido. Las vistas del otro lado del valle son espectaculares. Varios glaciares adornan la subida. Mucha agua bebemos, pero con todo y con eso, sudamos mucho. Llegamos fácil al Rifugio Monte Bianco (se llama así) que parecía que no tenía mucha actividad. Seguimos sin duda. Ahora buscamos la Maison Vielle. El refugio aparece tras una loma por fin. Llegamos completamente sudados. Hace muchísima humedad y casi no me aguanto de pie.

Decidimos tomarnos allí unos refrescos (yo una Moretti de trigo, que ya estoy mayor) y seguimos ruta, con ánimo de llegar al lago Checrouit. Así que abandonamos la idea de ir al tercer refugio, y seguimos el camino del lago. Ya una subida un poco más tendida. A eso de las 12-40, llegamos al lago, y nos ponemos a sacar los bocatas, que ya toca. Ya es la hora.

Bocatas deliciosos al borde del lago, y tomamos el camino (fuera de track otra vez) por la pista de esquí para abajo. Hay que recordar que nos daban agua para las 17, y no conviene estar a más de 2000 metros en esas condiciones. no por nada, sino porque suelen venir con rayos y truenos.

El caso es que la bajada por la pista de esquí , no se hizo todo o pensosa que me lo esperaba y llegamos de vuetla al camping en nada.

Al final la lluvia cambia el pronóstico para un poco más tarde, y a eso de las 20, nos visita en forma de importante tormenta con aparato eléctrico y mucha cosa. Nosotros a lo nustro, que es hacer otra vista al Capital des Alpes, para comer otra pizza. También muy rica.

Salimos del restaurante lloviendo mucho, y corrimos hacia la caravana. Toda la noche lloviendo. Mañana nos vamos, sin duda, porque el pronóstico es malo.

Miércoles, 7 de agosto.
No madrugamos mucho y nos ponemos en marcha a eso de las 10 de la mañana. La idea es entrar en Francia y luego ya veremos. En el pequeño San Bernardo será donde cambiemos de país. Ya habíamos pasado hace algunos años, cuando salimos de Aosta, pero si no recuerdo mal...:) lo hicimos SIN caravana. Pequeño detalle.

En fin...bajamos -no sin algún problemilla- del camping y nos ponemos en camino al Pequeño San Bernardo.

Empieza la subida y pasamos por L'Thuile, que es un pueblo al que le tenemos muchas ganas y tenemos que venir, sí o sí. Seguimos camino y pronto llegamos al alto del puerto. Muchísima niebla y mal tiempo. Viento y lluvia, así que decidimos no quedarnos allí a dormir como teníamos previsto, y comenzamos la bajada. Ésta es larguísima (mucho más que la subida) porque se termina en toda la zona de Albertville y eso está a unos 600 metros de altitud. Al hacer mucho fresco y llover, no hay ningún tipo de problema de recalentamiento de frenos aunque hicimos lo que pudimos e incluso alguna parada para descansarlos. Tenemos que volver a esta zona.

Al final, pusimos rumbo a la zona del Parque Nacional des Êcrins, y terminamos en el "Belvedere del Obiou" que es un camping familiar que tenía todo lo que necesitamos. Check-in rápido, sólo hablan francés, y a la piscina, que está climatizada y cubierta. Fantástico todo. Cenamos en la caravana, perfectamente.

Mañana haremos una ruta, sin duda. El camping es muy bueno, y -por supuesto- tiene lista para apuntarse para el pan y los croissants.

Jueves, 8 de agosto.
No madrugamos nada. Nada de nada. La idea es subir a Alpe D'Huez y arriba hacer una ruta, si se puede. Llevamos bocadillos por si acaso. Nos lleva una hora subir en coche, pese a estar francamente cerca.

Arriba un tiempo fantástico. Típica estación de esquí con un montón de apartamentos (ahora vacíos) y un montón de bikers dispuestos a tirarse con sus bicis. Por la subida, un rosario de esforzados ciclistas también subiendo el mítico puerto. Arriba hasta te hacen fotos.

La ruta de los lagos de Huez, esta, está muy bonita, es fácil y con poco desnivel y nos permitió ver la mayoría de las montañas fantásticas de esta zona tan desconocida de Francia.

En la bajada decidimos ir al Santuario de "NOSEQUÉ!"...que nos inisistió la señora del camping...pero no había gran cosa que ver, no. Más allá de las imponentes vistas no tenía mucho aliciente. Un bluff. Nos fuimos rápido.

Volvimos al camping, nos dió tiempo de un baño en la piscina, y también de preparar una estupenda cena en la caravana incluyendo una tortilla estupenda.

Mañana ya veremos. No llueve y no hará frío.

Viernes, 9 de agosto.
Pues nos vamos. El camping es caro, y nos tenemos que ir acercando poco a poco a España. La idea es irse a la parte de los Pirineos que está en Francia. Primero pensamos en ir a los catalanes, pero poco a poco cambiamos de opinión y nos pasamos a los aragoneses. Bueno, ya veremos. El caso es que como no nos va a dar tiempo, la idea es quedarse en el Camping Municipal de Cos, que está perfecto para llegar. Nos llevó casi todo el día avanzar, porque casi todo es carretera. Paramos a comer, por supuesto, en la misma caravana. Cuando llegamos al camping municipal de Cos...nos dice el tío que está "desolé" pero que no tiene sitio ni para una aguja, en perfecto francés, claro. Y lo vemos claramente, que no tenemos sitio. Nos cuesta hasta salir de allí. Buscamos otro...y llamamos. Nos dice que sí, que sí tiene sitio, y nos ponemos en marcha. Es el camping de la Clairère, en donde ENCALLAMOS...para entrar. La situación se pone un poco tensa, porque empiezan a venir coches de un lado y de otro...y al final hay que salir marcha atrás. Dimos la vuelta y desde el otro sentido, aunque también tocamos con las patas traseras, la cosa es mucho más sencilla.

¿Y qué nos encontramos arriba? Pues un claro del bosque, que es lo que significa el nombre del camping. Nada. Una ducha solar, un WC y un sitio para lavar la vajilla. Poco más. Pero eso sí, una vez instalados, la noche de estrellas fue fantástica. No había NADA de luz en el camping con lo cual pudimos incluso disfrutar de alguna estrella fugaz.

Mañana nos vamos.

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