lunes, 28 de septiembre de 2020

Caravaning Post-Covid #5 - Galicia

Pues conste que protesté todo lo que pude, pero no fue posible. La única solución tras el confinamiento fue ir a Galicia. 

Y para eso, todo lo que íbamos a hacer era playa. Aparentemente no era muy agradable para un culo inquieto como yo, que no disfruta especialmente de la playa, así que tendría que poner al máximo las dotes de 'sacar petróleo de donde no lo hay'.

Y creo que el resultado de todo el tiempo que viajamos, fue muy bueno. 



Decidí llevar la bici (la Orbea, que ya tiene sus años) con el fin de seguir saliendo regularmente por las mañanas. 

El objetivo es hacer ejercicio a diario.



Teníamos los niños en casa de la abuela, así que salimos con el ánimo del irlos a buscar primero. El día 31 de julio, salimos a dormir en un FurgoPerfecto, y después de hacer unos cuantos km con mucho calor, bueno, BASTANTE calor, decidimos parar a dormir en el FP de O Cebreiro, que está en una parte elevada del pueblo, sin asfaltar y un poco 'off road'. 

El caso es que el Volvo pudo con todo y nos apañamos para aparcar. Un poco cuesta abajo, pero bien. Fuimos a visitar el pueblo y nos tomamos una cerveza con un cachito de empanada de allí. Muy bueno; Creo que ya no cenamos con la cantidad que nos pusieron. Lo que también me quedó claro, es que allí íbamos a tener que poner la calefacción o algo, porque la noche, a más de 1300 metros de altura se adivinaba complicada.




Como podéis ver, hubo xiadiña por la noche.



Al día siguiente le dimos otra pequeña vuelta al pueblo, desayuno, recoger y pusimos rumbo a la Ría de Noia, en donde teníamos a los peques, pero según íbamos llegando, pensamos que igual era mejor dejar pasar un día o dos mientras nos adaptábamos a la humedad reinante en el ambiente. Así que nos fuimos al camping Cabeiro, que nos pareció alucinante en todo, incluida en la relación calidad-precio. 

Un camping en la playa, completamente metido en la playa de Cabeiro, como los de antes, con un césped perfecto y con un bar que estaba repleto completamente, a cualquier hora (¡¡Covid!!) del que salían olores deliciosos pero que no probamos (finalmente). Debo decir, al final habíamos de volver a este camping y por vicisitudes de la vida, atracamos convenientemente al panadero que venía a repartir y le encargamos unas empanadas para el día siguiente, que llegaron perfectamente y nos sirvieron muy bien para comer ese día.



Visitamos el Castro de Baroña, que está realmente cerca de Cabeiro, y nos dimos un atardecer en la playa, bastante bueno. Cuando estuviésemos todos, creo que es un camping al que volveríamos.

Ya era 2 de Agosto y nos fuimos a estar un poco con la abuela.

5-Agosto

Nos fuimos a Ancoradoiro, que es donde en su día fuimos a recoger petróleo del Prestige.

Según llegamos al camping, nos dicen que no hay sitio. Sí hay sitio, pero en realidad, por aforo, es necesario dejar más espacio, así que nos vemos obligados a dar la vuelta a la caravana. Obviamente no nos da el espacio y tenemos que desenganchar. Calor, humedad y nos ponemos a dar la vuelta a la caravana justo a mano. Sudada importante. Pero cuando ya estábamos a ello, viene el dueño a decirnos que se va una persona y que ya podemos entrar. Un alemán que debe llevar 1000 años aquí y que todavía no habla correctamente. No nos importa que no sea excesivamente amable. Nos ponemos a montar.



La parcela es genial. Ponemos la caravana contra el viento para protegernos un poco y nos damos cuenta que el sitio es fantástico. Tenemos una pareja de maduritos holandeses cerca, así que estamos todos ya.

La playa es brutal. Hay varias alrededor, pero a todas podemos ir andando.

Decidimos cenar en el bar del camping, que está abierto, con playa privada y con mucho que probar. No recuerdo muy bien qué pedimos, pero hubo navajas y almejas, de forma segura.




Al día siguiente, fuimos a la otra playa, Area Maior, que está también para poder ir andando. Y es una playa fantástica también, con el agua súper fría pero estupenda por todas partes que se mire.

Muchísimas furgos y autocaravanas por todas partes. ¡Nos estamos divirtiendo mucho! Obviamente, aunque no se menciona, todos los días, entre 6 y 10, ¡bici!

Definitivamente este es un lugar para venir con furgo. Dato importante, en los fines de semana, la policía municipal está controlando el aforo de furgos y caravanas en offgrid. Tiene sentido completamente. Simplemente hay que madrugar.



La Playa de Ancoradoiro presenta unas olas brutales en las que disfrutamos con todo lo que teníamos. ¡Qué pena no tener la GoPro cargada! Nunca nos acordamos. Bueno, disfrutamos un montón.

Cenamos muy bien en la caravana, con más o menos viento en los diferentes días que estuvimos allí.



En uno de los días, me atreví a ir hasta el Faro de Fisterra, dándome una paliza importante. Pero los días son largos y se hace muy bien. No recordaba la subida final al faro, que son 5 km de puritita cuesta arriba que en su día nos dejaron completamente rotos, y esta vez...pues también. Había niebla, pero ya había bicis llegando al km 0 del Camino de Santiago - Fisterra.

La niebla estaba preciosamente posada sobre el mar.



Nos movimos hacia el camping de Cee. Subimos por a Costa da Morte.


Nos quedamos en el camping Ruta Fisterra, que pese a estar en la carretera, nos sirvió muy bien. Un camping en terrazas que no tenía mucha gente. Pudimos poner muy bien la caravana, sin problemas y disfrutar un poco. Por protocolo Covid muchas rigideces. El bar completamente deshabilitado. Una pena. Tenía pinta de ser interesante. La playa de Estorde, estaba justo enfrente del camping (cruzando la carretera), y era simplemente fantástico. Fantástico. Una playa casi privada para el camping y el hotel que está allí mismo (anterior a ley de costas). El agua, helada, gracias. 

Comimos en Cee, en una visita que hicimos. En el 'Mesón O Club', que apareció delante de nuestros ojos, simplemente. Pero increíble el raxo con patatas. Increíble. También visitamos Cabo Vilano, también Muxía y a Pedra de Avalar, y muchas cosas que se nos pusieron a tiempo. Nos encontramos el mercadillo en el pueblo, en el que compramos otra empanada, y pan. Y pan. Y pan. Y chorizo.

Bueno, vámonos a otro sitio.

Resulta que dicen que va a llover, así que no parece muy razonable seguir tirando para arriba, porque es donde más va a llover. Habíamos incluso hecho la reserva ya en A Fraga do Eume. Queda para otro día, claramente. Es un camping muy especial. Iremos sin ninguna duda.

Queda pendiente.

Nos vamos a O Grove, que parece que no dan tan malo. No tan malo, pero va a llover. Nos da un poco igual. La realidad es que iba a llover igual, pero mucho menos que en las Rías Altas. 

Decidimos irnos a Camping Muiñeira, que parece que tiene una renovación y tal y tal. Hace 29 años, íbamos a estos camping continuamente. Era nuestra zona favorita. Y...bueno, los camping son como son. Un poco viejunos. El caso es que como ponía 'Glamping'...que es camping & glamour...dijimos...¡tate, son modernos! Pues no.

Pero entramos igual.

¿Y cómo entramos? Pues por la entrada que ponía 'ENTRADA', pero que resulta que era la parte de tiendas, y la de caravanas estaba justo enfrente. 



E hicimos lo que había que hacer. Centrarnos en lo bueno. Y teníamos la playa dentro del propio camping. Ningún otro camping tuvo nunca la playa tan cerca. Un lugar espectacular.

Y sacamos las barbacoas. Y llegaron nuestros queridísimos amigos los Canos. Y el viaje cambia.




Y sin duda, fuimos al criadero de marisco que teníamos en el edificio de al lado. Y compramos mejillones, pero también (en otros sitios) pudimos comprar pescado fresco. Recuerdo haber ido al mercado de O Grove a buscar marisco y pescado fresco que posteriormente 'gestionaríamos' en una cena antológica.




Vimos muchas puestas de sol. Una detrás de otra. Maravilloso simplemente. Y amaneceres (en mi caso) porque madrugo y ya está. :D

Estuvimos en el camping de O Grove muy bien.




Pero ya tocaba moverse, y ¿a dónde vamos? Subimos de nuevo a Camping Cabeiro, para ir con los Cano, porque nos había gustado mucho. De hecho, los niños tampoco habían estado. Lo pasamos bien. Mucha playa. Y ¿Algo de comer? Tengo que pensarlo. Mmmm...seguro que sí. Al final no fuimos al bar del camping, pero fuimos a comer. ¡Seguro! Se me ha olvidado.

Mmmm...¿O Grove? No. Ah, joders....es verdad. No pudimos ir a 'A Illa', pero pudimos ir a 'A Casa Vella' en Portonovo, en donde disfrutamos de muchas cosas, marisco incluido, y sobre todo de una empanada de millo recién salida del horno, que recuerdo maravillosa.



Seguro que hemos ido a otros sitios a comer. ¡Seguro! Pero he ido a Google Maps Timeline, y no parece que hayamos hecho grandes cosas.

Bueno, me lo quedo así. Pero tengo la impresión de haber comido tan, tan, pero que tan bien, que me parece que me dejo algún sitio pendiente.



El caso es que tuvimos que movernos de nuevo porque la lluvia de nuevo amenaza. Y parece ¡aunque parezca mentira! que el lugar más seguro es la costa de A Mariña, así que nos vamos directamente, desde O Grove al camping de Barreiros. Camping A Gaivota, que nos recibió con los brazos abiertos. Plazas pequeñas, pero al final encontramos nuestro sitio.





Playa con olas, que se disfrutaron mucho, en muchas ocasiones, y buena gastronomía. La lluvia también llegó aquí. En la visita a Foz, nos pilló, sin duda. Pero comimos (un poco) en Rente a o Mar, que es una pulpería en donde pudimos darle un poco a ello, oye.


Dejó de llover, compramos viandas por el pueblo (mercadillo) y volvimos al camping. Más playa, más cometa, más paseos, más bici.


Un día fuimos a ver San Cibrao. Grandes recuerdos para mi. Enormes. Recuerdo que de pequeño iba con mi padre 4 veces al año aquí. Y a esto le sumamos las veces más que le apetecía ir porque sí. Y no olvidar que en los '70 y los '80 el viaje de Ferrol a San Cibrao...era un auténtico viaje. De salir a las 07.00 AM....

Comimos en 'A Bodega', que es un(ha) Bodega en San Cibrao. Lo encontré por casualidad hace unos años, y lo pude rescatar desde TripAdvisor (o Google Maps, no recuerdo). El caso es que comimos muy bien con todo tipo de tapas y pinchos. ¡Muy recomendable! Empanada, pulpo, raxo y pimientos de Padrón no faltaron.

También visitamos la cerámica de Sargadelos en la fábrica. Me lo llevaría todo.

Al día siguiente (o al siguiente más), fuimos a Taramundi, compramos navajas y eso, pero visitamos Os Teixois, en donde ¡¡aprovechamos para comer!! porque tenían sitio. NO lo pensamos. ¡Y la verdad es que muy bien! Pero que muy bien. Tengo la impresión de que a los niños les gustó el conjunto etnográfico. A mi me flipa cada vez que voy.


Y nos movimos a Valdoviño. En lugar de ir al camping de siempre, decidimos ir al otro, al nuevo. Al camping 'A Lagoa' que es municipal, (luego lo vimos). Muy bien, muy nuevo. Disfrutamos de su bar muy tranquilo. Hacen hamburguesas y esas cosas, con una puesta de sol muy muy chula.





Y visitamos Pantín y nos bañamos justo con la Pantin Classic en acción. El mismo día. ¡Qué bueno!

Muchas olas, y un poco peligrosas. En Valdoviño nunca quitaron la bandera roja. En ningún momento. En Pantín amarilla, pero ... lo que yo te diga. Peligroso.

Me bañé. Que nadie pregunte nada.

Fuimos a San Andrés de Teixido, encargamos 13 millones de kilos de empanada de Arribí y comimos...en O Puntal. Allí es donde me llevaban Ricardo y Mari hace 40 años a comer raxo. Y no volví desde aquella. Pero todo seguía igual. O casi igual. Sí. Igual. Enormes recuerdos de aquellos tiempos. Podría contar mil cosas de aquello.

Percebes, navallas, raxo, pementos. Un 'lo de siempre'.

Todo realmente bueno.




Ah, y zamburiñas, que no falten. Se me olvidaba, que comimos también (bueno, cenamos) en El Gitano, donde el camping. Estaban muy a tope, y no se si pudimos disfrutar, pero no me dejó nada especial en el pellejo. Lo recordaba mejor.




Claro que el listón está muy muy alto.







Como veis, queridos, es un viaje gastronómico, de pieles saladas, sol y algas. Un viaje de hacer bici todos los días (que no llovía) y de ver algunas cosas que los niños no podrían dejar de ver o saber, o conocer. Todo salió bien, y no tuvimos ningún contratiempo. Visitamos bastantes camping (estilo Galicia, pequeños y sin mucha fiesta).




Un viaje redondo. No sabría quedarme con un restaurante. Si tengo que hacerlo, me quedo con A Bodega en San Cibrao.

No sabría quedarme con un sitio, pero si tengo que hacerlo, me quedo con la puesta de sol en Valdoviño desde el bar del camping. 

No sabría quedarme con un olor, pero si tengo que hacerlo, lo haría con el olor a algas de Ancoradoiro.

No sabría quedarme con una playa, pero si tengo que hacerlo, me quedo con mi Frouxeira. Aunque no nos dejó meter ni un pie, por la bandera roja, permanente. 

La lluvia nos persiguió todo el tiempo, pero nosotros anduvimos más rápidos que ella, aunque varias veces nos pilló pero bien. (En O Grove tuvimos más de 40l/m2 en una noche).

El resultado es que el caravaning de nuevo, nos permite adaptarnos a las necesidades de cualquier cosa que tengamos que hacer, sea mucho o sea poco.

Me traigo muchos recuerdos y muchas experiencias que se me ponen a flor de piel mientras escribo. Me he dejado toda mi infancia y juventud allí y es complicado el lapso que no he estado y ver como todo sigue igual y a la vez está completamente cambiado. Desconcertante.

 


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