viernes, 22 de enero de 2021

Biden, la Callas, las teclas de tijera y Apple.

La historia de la humanidad está llena de problemas aparentemente creados por una causa que finalmente era otra. 

Recuerdo una historia fascinante que leí una vez en una pequeña isla del Reino Unido en donde había una elevadísima mortalidad neonatal... y la causa no era la que todos preveían, pero la he buscado en Google y no la encuentro a la primera. Así que algún día volveré a leer el libro y lo enlazaré aquí.

El caso es que la pandemia, nos ha enseñado a trabajar en casa. Sin duda, ni era tan bonito como lo pintan ni tan malo como lo caricaturizaban. 

Hasta no hace mucho, seguía con el portátil del trabajo, haciendo el trabajo como siempre. Como siempre. 

Con la eterna tentación de pasarme a una workstation de las que tengo en casa, tocando en las rodillas. Muy potentes y capaces, pese a ser más abuelillos que Joe Biden. 

Desde donde escribo ahora, es un Core2Duo. Sí, sí. Un C2D. Un E8400, que según Google es de...(yo dije, 2012, claro)


ahí lo clavé. Madre mía. Tenía 8GB de RAM, pero un día salieron ardiendo por...whatever razones que no vienen al caso (overvolt). Y compré 2GB de segunda mano para salvar los 4GB que se salvaron y 6GB...pero aquí está con Ubuntu 20.04 trabajando con mil pestañas y 12 aplicaciones. Y dos escritorios, y pantalla de 26" y ...


Pero neno. ¿Qué haces trabajando tu en un ordenador fijo? Jamás lo has hecho. 

Y por eso me pongo a escribir. Los ordenadores fijos me parecen un atraso, en general. No tienen bluetooth, ni altavoces, ni cámara web, ni un teclado decente. Ni bisagras, ni se pueden poner debajo del brazo naturalmente.

- ¿Cómo dice, joven?

- Joven es tuputamadre, yo soy un carca gruñón. Y digo que los teclados portátiles (no extendidos) con teclas de mecanismo de tijera son lo mejor del mundo. 



- Está usted un poco loco

- Loco es suputamadre. Yo soy cabal. Todavía recuerdo el Compaq de pantalla de 11" que me dieron en el curro en... 1999. Y a partir de ahí todo fue portátil por las razones que sean. 

Jamás, jamás, jamás trabajé en un ordenador fijo. 

Las veces que intenté teclear sobre un teclado extendido, me volvía loco, loco, loco. Pero no estoy loco, al menos diagnosticado. 

Nada está en su sitio, las teclas son muy grandes y no me apaño. Ni normales ni membrana, ni mecánicos. No me acostumbro, dije al teclear tres veces y me rasgué las vestiduras.

Pero antes de darme la razón para siempre y desterrar de mi para siempre las máquinas fijas...intenté el último consejo. Me compré un teclado Apple.


Vayan a por un café.

Que, una vez conectado a Windows (algún mapeo hay que hacer) o a Linux (otro mapeo hay que hacer, pero mucho más sencillo), es un teclado normal y corriente, pero que funciona de maravilla. 50€ en Wallapop sin abrir, a estrenar con los plásticos. Compra maestra. 

Y me traje la pantalla del curro a casa, con sus buenas dimensiones y sin marco. Y me compré unas alfombrillas gamer grandes para cubrir la mesa. Y ya estaría un espacio de trabajo muy muy coqueto. 

Mientras este C2D sigue con toda ilusión transformando energía eléctrica en información e ideas, que nadie critique a Joe Biden por ser viejo. 

Ser viejo es una actitud, únicamente. La oxidación celular es un proceso biológico irreversible pero comprensible.

Amo este teclado, y que Biden sea presidente. Y a María Callas. 




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