lunes, 15 de febrero de 2021

La hostelería se equivoca (mucho)

 No voy a entrar en la clave de la importancia de mantener medidas de exclusión social para evitar la expansión de la pandemia. Por obvio. Por evidente. Por aplastantemente evidente. 

Hay comunidades que con 250 casos por 100.000 habitantes están cerrando la hostelería por completo (caso Galicia). Por completo. Ni interior ni exterior. Hoy, 15-feb.2021,  en Lugo, hay algo más de 250 casos x 100.000, 286 casos para una ciudad de 80.000 habitantes, y no hay ni un bar ni un restaurante abierto. Ni uno. Sólo para llevar el café en un vaso de papel y te lo tomas por la calle si quieres. 

En mi pueblo (11.000 hab), en Madrid, con una incidencia de más 1.100 casos x 100.000 hab, está toda la hostelería abierta, terrazas a rebosar bajo un sol primaveral, muchísimas personas que vienen de otros municipios a montar en bici, o cualquier otra actividad, y el interior de los bares, con su aforo permitido absolutamente lleno. La incidencia no bajará. Al menos no lo hará rápido. Y morirá más gente de la que hubiera muerto si lo hiciéramos más rápido. Las pendientes de las curvas, son vidas humanas.

Pero: 

¡Salvemos la hostelería! Hasta aquí un ideario ultraliberal, neo-con, que es, hasta coherente con su argumentario. Nada que objetar. Bueno sí, mucho, pero no es el objetivo de lo que escribo. Es lo que piensan y es coherente con lo que hacen.

Pero, el otro día, en el Telediario salió un vehemente dueño de un bar de Madrid centro, amenazando a una señora a gritos, diciéndole que "se morían de hambre si no abrían" y todo eso que decimos cuando tenemos la CARA DE HORMIGÓN ARMADO. La señora en cuestión, era presidenta de la asociación de vecinos, que se quejaba del carajal en que se habían convertido las terrazas extendidas de algunas zonas de Madrid, en donde ya no hay lugar para el uso de la acera, y los peatones tienen que ir por la calzada. Es literal. 

Pero a lo que voy, es el "no hay para comer". 

-- ¿Perdone? ¿Cómo dice?

Hay bares, y bares. Restaurantes y restaurantes. Pero todos sabemos la economía sumergida, el pozo de infratrabajo que es la hostelería. Y que luego aparecen los yates en el náutico de Bayona. Son los de "es que no se hace un duro". Siempre les llamo así. Cuando veo esos txalupos allí fondeados, quiero pensar que no son de funcionarios del estado, ni de camareros, ni de post-doc. No. Los de "no se hace un duro >> pero tengo un yate de 12 metros" son los que son. 

Pero además: No quiero generalizar, claro, pero creo que se equivocan de enemigo si van en contra de la gente. De la propia sociedad que les reprocha su letal egoísmo. 

Obviamente, algún día tendremos que poner encima de la mesa quién es el responsable de la cifra de sobremortalidad que estamos teniendo por no endurecer las medidas. Hoy van a morir 325 (aprox) personas en Madrid por Covid. 325. Un avión repleto. Obviamente, a NADIE se le escapa que manteniendo unas medidas más restrictivas (tipo Galicia o Asturias), esa cifra podría ser 300, o 250. O 180. ¿Quién paga esos muertos? 50 personas, es un autobús repleto. Si volcase un autobús, haríamos 3 días de luto oficial y pondríamos las banderas a media asta. Pero hemos conseguido narcotizarnos para que vuelque un autobús cada día y nadie mueva ni una pestaña. Absolutamente ningún medio de comunicación explicita esto. Así, de esta forma.

Hemos no. Han conseguido narcotizarnos. Obviamente.

Volvamos a la hostelería. Debido al increíble hecho de que la ultraliberalidad del poder político pone en la inacción el objetivo de la acción, el potencial perjudicado (en todo esto hay muchos más, las agencias de viajes, los hoteles, los gimnasios, la cultura en general, pero no están haciendo tanto ruido. Están aguantando la respiración y manteniendo la solidaridad) que es la hostelería se empodera para exigir más "derechos" (que no lo son) y "libertades" ¡¡que me dejen abrir!! grítese esto con tono chulesco. 

Pues bien. La cosa está así. En un escenario de confrontación, son mis muertos contra tu "derecho" a trabajar. 

Y luego pedirás que vayamos a tu negocio a consumir. 

Pues no.  

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