miércoles, 13 de octubre de 2021

Huelva!

 Puente largo por delante. Mucho que hacer. Vamos con los Cano. ¡Empieza el caravaning!

Salimos el mismo viernes a la tarde, nos juntaríamos con los Cano al día siguiente, porque tienen mucho que hacer el viernes, y van a tope con la vida, siempre. 

Sin prisa, salimos por la parte de Ávila, porque el atasco de la A5 es importante, y Google nos dice que mejor por aquí. Vamos avanzando y nos pilla la noche. No sabemos dónde vamos a dormir. Pensamos que en Mérida, pero son las 20 y estamos a mucha distancia del sitio. No creemos que sea buena idea llegar, así que buscamos un sitio más cerca. 

Decidimos que será Plasencia. Nos quedaríamos en el FPerfecto más grande. Más que nada porque no conocemos todavía los demás. Al llegar, ya en plena noche, más de las 21, vemos unos carteles que dice que está muy prohibido aparcar en todo el parking, pero al mismo tiempo, dentro vemos más de dos decenas de furgos durmiendo plácidamente. Así que para dentro y nos ponemos a cenar. Dormir tranquilamente. 


Al día siguiente sin mucho madrugar, seguimos camino, y hablamos con los Cano que han madrugado con lo que están relativamente cerca de nosotros. Decidimos quedarnos a comer en Mérida, pero al entrar vemos que están con algún evento. Pasamos al área de furgos y nos dice la persona que está todo lleno, y que hay un evento que es algo así como "Emérita Lúdica". Un Arde Lucus, de libro. La gente disfrazada de romanos por la calle. Escapemos, huyamos. 

No va a poder ser, así que nos vamos a Almendralejo, en donde paramos en el polígono industrial, justo al lado de un bar en donde se ofrecían a darnos unas migas en cuanto los Cano llegasen. Moscas. Muchas moscas. 





Finalmente, al llegar los Cano, cierran las puertas y dicen que se van. Buscamos otro, y comemos por allí. Nada del otro jueves, pero las croquetas estaban ricas. Seguimos camino, que tenemos mucho por delante. Más km. Según vamos para el sur, más calor, como era de esperar. 

 Al ir avanzando por carreteras no muy buenas, nos damos cuenta que bajar hasta la playa para subir al día siguiente, va a ser un poco un contrasentido, así que buscamos un camping que esté abierto y nos lanzamos a por él. Finalmente es el Camping Ribera del Chanza, en Cortegana. Muy bien para entrar, y un sitio muy bueno, con muchos niños jugando y disfrutando. 


Buscamos un sitio para cenar porque sí. Y encontramos el Mirador de Don José, que nos tiene una pinta excelente. Allí nos vamos y con unas vistas de Cortegana espectaculares, nos apretamos de todo y muy rico. 

Dormir. 


Al día siguiente, a las minas, que tenemos las entradas. El museo por la mañana, la casa 21 no puede ser, pero vamos a verla por fuera. Comemos donde habíamos aparcado las caravanas (porque nos hemos venido con todo). 

Finalmente sí podemos ver la mina de Corta Atalaya, que se ha abierto al público recientemente, y es auténticamente espectacular. Sin duda, algo que merece mucho la pena ser visto. También el tren es muy interesante. Nos lleva hasta la opción de tocar el rio Tinto, con su arsénico y todo.

Después de toda la visita, nos ponemos en marcha porque tenemos que tirar hacia el mar. El mar nos espera, y no hemos hecho 700 km para no verlo. Así que tiramos para abajo. No parece que vayamos a llegar de día así que -una vez más- nos quedamos por el camino. En concreto en Valverde del Camino, que tiene un FPerfecto a la entrada. Muy bien aparcamos allí, y nos fuimos a cenar. A ver si nos va a dar algo por cenar en la caravana. Comimos en La Hacienda del Zapatero en donde nos dieron cosas con jamón. Muchas cosas, con mucho jamón. Comimos la mar de bien. 



A la vuelta, encontramos un sitio en donde vendían cosas de cerdo ibérico, que estaba cerrado como es natural, pero al que volveríamos al día siguiente antes de salir. 

Dormir, y así fue. Pasamos por el sitio de las cosas de cerdo ibérico y compramos de todo, incluidos lagartitos de ibérico 100%.

Llegamos al camping Playa de Taray que es el ACSI y nos costó sólo 19 euros. Nos contaron que están muy afectados por las inundaciones de la última borrasca, y que han perdido gran parte del material de mantenimiento. Un poco desastre. Para más inri, como hay zonas encharcadas, hay mosquitos. 

Nos fuimos a la playa. Agua y olas. No hay viento. Todo perfecto. Decidimos ir al chiringuito Pedro, en la propia playa. Sin problemas para una cerveza y lo que se tercie. Y se terció una comida completa. Un horror. 

Y a la tarde playa, y más playa. Y escapar de los mosquitos. Y duchas, y nos vamos a Isla Cristina. Cenamos en el restaurante La Sal, que nos atienden fenomenal y gambas. Check. Y mucho más. 

Estos momentos de la vida que no se olvidan. Check. 

El día siguiente, vuelta para casa, más de 700 km de camino. Se nos va a hacer un poco cuesta arriba pero lo llevaremos como bien podamos. No hay más. Al final es la gestión de la expectativa lo que cuesta. Como sabíamos que iba a ser muy duro, no habiendo atasco (que no lo hubo) se hizo hasta corto. 

Para repetir.

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