jueves, 7 de octubre de 2021

Vacaciones de verano 2021 - Parte 2

 Dijimos que nos íbamos a Taüll y nos fuimos del tirón. Obviamente, entre uno y otro pueblos, hay un paseo corto andando, pero en coche, es un infierno de más de 1 hora, porque hay que rodear todo el valle. Lo de siempre. 


Un viaje muy agradable entre carreteras estrechas, pero lo llevamos razonablemente bien. La auto, con sus 2.35 se me hace un poco de bola por las carreteras estrechas. Buf. Y lo que vendría después


Decidimos, además ir por el sitio largo, y pasar por Baqueira y el puerto. Una auténtica locura de niebla y frio ¡en pleno agosto! Acabamos en Casa Luis, en Vielha.  Un sitio espectacular. 




El típico sitio especializado en bocadillos que no son de este planeta. No recuerdo de qué lo pedí, pero estaba todo estupendo. todo. Habría que pedir reserva, porque casi casi no podemos comer. Tuvimos que esperar.


A la salida de Vielha se nos cruzó un bambi que casi nos hace morir del susto. Uno pequeño además. Y su madre le echó la bronca por cruzar sin mirar. Túnel y entramos en el valle. 

La zona es una auténtica pasada. Hay iglesias románicas espectaculares en todas partes. Literalmente en cada pueblo. Y en algunos, dos. 

Nos quedamos en el camping Taull, un camping de los que me gustan a mi . Sin puertas, sin casi recepción y con muy pocos servicios, pero un enorme encanto. Un camping muy grande, con pocos fijos y muchas tiendas. Al final pudimos ver allí un cielo de estrellas muy interesantes, aunque estábamos en perséidas, vimos pocas. Pero fue muy bonito. 

Visitamos San Climent, por supuesto, con todos los niños y con las anécdotas de las colas. En las que usamos un poco de persuasión para disuadir a los que tenemos delante de que se queden esperando porque ¡no hay esperanza de entrar! y luego resultó que sí la había. Bueno, vamos dentro. ¡Un espectáculo!



Al día siguiente armamos una ruta muy chula en donde había que mover los coches hasta el aparcamiento de La Farga, y potencialmente hasta el aparcamiento de Palanca de la Molina, pero resulta que turismos sí, pero autocaravanas no (maldito verano!) así que a los Cano les tocó hacer de taxi. Bueno, en otro caso, hubiéramos tenido que caminar como 2+2 km más. Que -sobre todo a la vuelta- vinieron bien. 


La ruta maravillosa. Super verde todo. Muy bonito. 



Comimos de bocatas arriba. Emilio llevó café para hacer allí que nos sentó de muerte, y lo demás es historia viva del senderismo leridano. 


Por la tarde, dejamos a los niños entretenidos, y nos fuimos a ver un poco el pueblo. 

Al día siguiente fuimos a Roda de Isábena, porque amenazaban lluvia y no parecía un buen plan hacer más monte. Pero finalmente no llovió. El viaje muy bonito. No conocía la zona. Muy interesante y muy bonito. Comimos en un asador de la plaza del pueblo de Roda. Muy bien. Nada espectacular, pero bien. Los niños se portaron bien. :D




Por la tarde a la vuelta, paramos en varias de las iglesias incluida Erill la Vall. Luego fuimos a una cervecería de Taüll en donde me sentí estupendamente. 

La cervecería se llamaba Tribulosi


Vaya giña de foto que acabo de subir aquí. Pero es que no me da la vida para subir otra cosa. Eso que se ve de pena, es la cripta donde se montó luego la iglesia románica de Roda de Isábena. Que fue catedral y que ya no lo es. AHora es una parroquia normal y corriente. 




San Climent de noche, bien merece una foto, sin duda. 

Luego seguimos nuestro camino por el norte. Pasamos del clima de los Pirineos al clima del cantábrico, no sin antes tener que pasar por la N260 que es un auténtico curso de conducción en carretera estrecha. Y pasó lo que no queríamos que pasara, que fue chocar con el espejo de otra autocaravana en un tramo estrecho. Y era un poco recto, pero no había opción. Lamentablemente, nuestro espejo quedó colgando de la carrocería. Lo pudimos recomponer con cinta americana y seguir camino. 

El día de viaje comimos en un FurgoPerfecto (creo recordar que fue Barbastro) que básicamente era el parking de la UNED. Con cierto calor y poco más. Con nuestro café, continuamos camino. Llegamos a la zona donde queríamos ir. A la sidrería de Urberu, en donde nos apretamos un menú como mandan los cánones (siempre igual, pero no nos cansamos nada). Y dormimos en el FP del pueblo abajo. En el que está cerca de la desembocadura de la ría, en zona industrial. Meh. No nos dice nada, pero oye, estaba hasta arriba. 



Dormimos como pudimos con tanta comida en la tripa y seguimos viaje al día siguiente. Camping Las Arenas. Sin duda, un camping de estos 'especiales' que hay en Cantabria y Asturias en los que hay que venir al menos una vez en la vida. 


El camping estaba hasta arriba, sin duda, pero gracias a las habilidades oteadoras de Emilio y Pili pudimos encontrar un sitio en una terraza que estaba francamente bien. ¡Un diez para todos! Teníamos visión directa al mar, y además, podíamos bichear lo que hacía la increíble horda


¿Y qué nos espera aquí? Pocas actividades (espera, espera...) y mucha playa. El tiempo era bueno. A ver, fresqui y nubladete, pero para mi, bueno. Si llega a hacer calor, hubiera protestado. 

Al día siguiente, empezamos el periplo de actividades. Fuimos a la playa del Camping Las Hortensias en donde tenemos recuerdos de cuando íbamos al viaje de Bélgica y Holanda. Allí quedamos parados unos días por una avería. Está todo igual, y pudimos ir a la playa un rato. 

Luego quedamos para cenar en un sitio llamado Donde Flora, en TresGrandas, que -sin duda- es un sitio peculiar. Las mesas con 'numeritos' no me quiero acordar...y un desbarajuste total entre camareros y cocina. Al final de todo, comimos bien, pero sin duda, es el típico sitio en donde comerás mejor si no vas en agosto. 

Al día siguiente (10 de agosto) fuimos a Cabezón de la Sal, y allí, en Carnicería Quintana, compramos unas cuantas cosas muy ricas, para hacer una barbacoa un día de estos. Sin duda, una gran carnicería con una cola tremenda para ser atendidos. Valió la pena (spoiler). 


También fuimos al bosque de sequoyas, que estaba petadísimo. Pero mucho, y tuvimos que buscar un sitio para aparcar, bastante lejos de la zona. Finalmente, un paseíto y llegamos. Merece la pena ser visto. Está muy cerca de Cabezón de la Sal. 

Al día siguiente, una ruta. ¿Por qué no? Dan bueno, así que a patear. Decidimos ir por el Desfiladero de la Hermida, y -cómo no- carretera estrecha. Sudamos un poco con la autocaravana. Fuimos hasta donde vimos en el GMaps que podíamos aparcar (era poco más que un apartadero en una carretera en la que prácticamente no hay espacios), y estaba petadísimo. Imposible parar aquí. Además tendríamos que hacer un tramo caminando por la carretera, así que sobre la marcha cambiamos de ruta, y nos vamos en coche hasta Cicera, en donde aparcamos sin ningún problema. Subida increíble (a lo Picos de Europa). Bastante bien para la auto, pero menos mal que no hubo muchos coches. 

Rutón muy bueno, y a la vuelta, café, helados y demás, en el bar del pueblo. Me hubiera quedado allí a dormir sin problemas. Parece que hasta daban de comer. 

Vuelta hasta Pechón (camping) sin problemas ni incidentes. El camping seguía poniendo el cartel de 'completo' por momentos. Increíble. Era, simplemente, enoooorme. 

Al día siguiente, playa todo el día, con algún paseo sin pretensiones y fuimos a cenar a un sitio que se llamaba El Remanse en El Tejo. Bien. Un restaurante normal, en donde daban comida de producto. Lástima de estar en agosto, y -por tanto- todo absolutamente lleno por todas partes. Lleno. Y ello redunda en el servicio. No hay más. Una lástima. 

Ahí nos separamos de los Cano, y seguimos camino por el norte. Eso será en la parte 3

No hay comentarios:

Publicar un comentario