martes, 18 de enero de 2022

Ávila en invierno

 Tenemos que estar el domingo en casa, a primera hora, porque tenemos un cumpleaños al que ir, pero no por ello se debe dejar de visitar algo. 

Y Ávila bien merece una visita. Hacía 1000 años que no veía Ávila. Creo que una excursión del cole, muy de paso y en algún otro momento, que -hasta diría- del siglo pasado. 

Y luego un día que vine a una gestión administrativa. 

Pero Ávila tiene la primera catedral gótica de España (al menos se suele nombrar así) y una muralla que convierte a la ciudad entera en Patrimonio de la humanidad. 

Bien merece la pena una visita. 


56 minutos hay desde casa hasta el área de furgos. Es de pago, y se reserva por internet. La persona que lo lleva es super amable y atento. Tiene wifi, minimarket, lavadero, y mil cosas más. Como suelo decir yo en estos casos. ¡He estado en campings peores!

Está a 3 minutos de la muralla, y no se puede pedir más. Siempre está el que protesta porque ahora en el parking público que está fuera de la zona, está prohibida para furgos, pero macho, no se puede tener todo. Yo estoy muy a favor de áreas en ciudades muy presionadas por el turismo que estén bien, céntricas y de pago. 

Visitamos la catedral por fuera, y le dimos un primer pirulo a la ciudad. A poco de caer el sol, bajamos de los 0ºC y la cosa se puso dura de verdad. Seguimos paseando, pero pronto a la furgo a hacer cena y a ver peli, que no está para andar por ahí fuera. 



Dormir como benditos. Calefacción = tesoro. 

Desayuno y visita obligada. Maravilloso todo. La catedral decepciona un poco, porque tiene demasiadas intervenciones con demasiados estilos. Sólo eché en falta el churrigueresco. :/ Hasta hay unas columnas ciegas neoclásicas por ahí. Avatares de la vida. Son 1000 años de historias. 


La muralla, también tiene esos avatares. Muy reconstruida, pero por 5 euros se puede recorrer en más o menos, un 50% de su recorrido. Sus 87 almenas son -algunas- visitables. Las vistas, son maravillosas. El día soleado acompañó. 


No sucumbimos a los encantos y comimos en la furgo. A la tarde, visita de nuevo. Fuimos al humilladero en donde hay unas vistas estupendas y al convento de Santa Teresa, que por fuera está meh, pero por dentro no tiene un pase. Una auténtica decepción. Austero como ella. 


El museo estaba cerrado. Enero es un pésimo mes para el turismo. 


Sin duda, una visita muy recomendable. Nadie se debe ir del planeta sin ver Ávila. 

Y no, tampoco cenamos en Ávila, pese a que teníamos la intención de hacerlo. El frío hizo que la gente huyese a sus casas, y los restaurantes no recuperaron esa chispa que necesitan para abrir la cocina a una hora decente. Todos nos decían que a partir de las 21.30 ya sí, pero son las 19.30 y nos morimos de frio. ¡Otro día será! Hicimos cosas ricas en la furgo.